Cuando se evalúa una intervención psicológica o social, la pregunta más habitual suele ser si funciona. Sin embargo, una revisión sistemática reciente plantea que esta cuestión es insuficiente. Además de conocer si una intervención es eficaz, es imprescindible determinar para quién lo es, en qué contextos y si sus beneficios alcanzan realmente a las personas que afrontan mayores situaciones de vulnerabilidad.

La revisión analizó 266 estudios realizados en 34 países sobre intervenciones dirigidas a mejorar las condiciones sociales y económicas de personas con problemas de salud mental. Aunque encontró evidencia sobre intervenciones eficaces en ámbitos como la vivienda o el empleo, también identificó una importante limitación: la mayoría de las investigaciones apenas informa sobre las características sociales de las personas participantes y muy pocas analizan si la eficacia de las intervenciones varía según factores como el nivel socioeconómico, el género o la pertenencia a grupos étnicos minoritarios. De hecho, solo el 8 % de los estudios realizó análisis específicos para responder a esta cuestión.

Los autores advierten de que esta falta de información limita la posibilidad de saber si las intervenciones benefician por igual a todas las personas o si, por el contrario, determinadas circunstancias sociales reducen su impacto. Además, la revisión destaca que prácticamente ningún estudio analizó la interacción entre distintas formas de vulnerabilidad, como la combinación de pobreza, discriminación o pertenencia a grupos históricamente marginados.

En los pocos estudios que sí exploraron estas diferencias, aparecieron indicios de que las personas con una posición socioeconómica más desfavorecida podrían obtener menores beneficios en algunas intervenciones relacionadas con el empleo, la vivienda o el apoyo social. No obstante, los propios autores subrayan que la evidencia disponible todavía es insuficiente para extraer conclusiones definitivas y reclaman investigaciones que incorporen de forma sistemática análisis de equidad y representación de los grupos más vulnerables.

Desde la Psicología de la Intervención Social y Comunitaria, esta revisión invita a ampliar la forma en que entendemos la eficacia de las intervenciones. Una intervención no debería considerarse únicamente eficaz porque mejora los resultados medios de una población; también es necesario comprobar si llega a quienes presentan mayores necesidades y si contribuye a reducir, en lugar de perpetuar, las desigualdades sociales. Evaluar la eficacia implica, por tanto, evaluar también la equidad.

REFERENCIA

Greenburgh, A., Baldwin, H., Weir, H., Asif, Z., Laporte, D., Bertram, M., Crawford, A., Duberry, G., Lauter, S., Lloyd-Evans, B., Lovelock, C., Das-Munshi, J. y Morgan, C. (2026). What works for whom: A systematic review of inequalities in inclusion and effectiveness of social interventions for mental ill-health. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, 61(7), 1181–1203. https://doi.org/10.1007/s00127-025-02984-3