El curso 2025–2026 ha marcado el inicio de la primera promoción del Máster en Intervención Psicológica en Ámbitos Sociales y Comunitarios, un proyecto académico y humano que nace con una vocación clara: formar profesionales comprometidos con la transformación social desde una perspectiva comunitaria, participativa y ética.
Desde su creación, este máster se concibe como un espacio compartido de aprendizaje, donde el conocimiento se construye en relación, desde la escucha, la implicación y la acción conjunta. En este sentido, el estudiantado no ocupa un papel pasivo, sino que se convierte en protagonista activo del proceso formativo, aportando su experiencia, sus inquietudes y su compromiso con la realidad social.
En esta primera edición, la implicación de las y los estudiantes ha sido clave desde el primer momento. Como delegado de la promoción ha sido elegido David El Hattach, graduado en Psicología por la Universidad Rey Juan Carlos. Su trayectoria profesional en el ámbito audiovisual, junto a su mirada crítica hacia lo social, le aportan una perspectiva creativa y enriquecedora al grupo. Desde hace más de doce años, David colabora activamente en la Asociación Garaldea, un proyecto de vida comunitaria y rural que promueve la diversidad, la autonomía y las relaciones basadas en el respeto y la cooperación, valores que conectan de manera directa con la filosofía del máster.
Por su parte, Lucía Álvarez Fernández ha sido nombrada representante del alumnado en la Comisión de Garantía de Calidad del Máster. Su implicación en el ámbito de la intervención psicosocial se refleja en su trabajo voluntario con la asociación Deja Huella (Aranjuez), dedicada al ocio inclusivo para personas con discapacidad, y con CUPIF (Con Un Pie Fuera), entidad centrada en la reinserción y acompañamiento de personas privadas de libertad. Su experiencia le ha permitido comprobar el valor del acompañamiento, la escucha y la participación como pilares fundamentales de la intervención psicológica en contextos de vulnerabilidad.
El comienzo de esta primera promoción no supone únicamente el arranque de una formación universitaria, sino el nacimiento de una comunidad de aprendizaje viva, en la que confluyen distintas trayectorias, sensibilidades y formas de entender la psicología. Un espacio donde la conciencia social, el compromiso ético y el trabajo colectivo se convierten en ejes centrales del proceso formativo.
Este máster encuentra su sentido, precisamente, en las personas que lo conforman. El estudiantado es su motor, su propósito y la razón de ser de un proyecto que aspira a transformar la realidad desde lo comunitario, lo crítico y lo humano.
