¿Basta con enseñar estrategias de parentalidad positiva para mejorar el bienestar infantil? Una investigación publicada recientemente en Psychosocial Intervention sugiere que la respuesta es más compleja de lo que podría parecer.

Un equipo internacional de investigadores realizó un seguimiento durante tres años de una intervención comunitaria desarrollada en una comunidad de Sudáfrica. El programa combinaba intervenciones de parentalidad positiva, actividades comunitarias y acciones de sensibilización con el objetivo de promover prácticas educativas positivas, reducir el castigo corporal y mejorar la salud mental de niños y niñas.

Resultados con luces y sombras

Tras tres años de seguimiento, los investigadores observaron algunos cambios positivos, como una disminución del estrés parental, una ligera mejora de la salud mental infantil y una tendencia a reducir el uso del castigo corporal. Sin embargo, la intervención no produjo un incremento significativo de las prácticas de parentalidad positiva en el conjunto de la comunidad.

Además, la participación en los programas de parentalidad no se asoció de forma significativa con mejoras en la parentalidad positiva ni con cambios en la salud mental infantil. Los autores plantean que parte de las mejoras observadas podrían explicarse por factores externos al programa, como el aumento temporal del empleo en la comunidad durante el periodo de estudio, que habría contribuido a reducir el estrés económico de muchas familias.

La intervención psicológica no puede ignorar el contexto

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que variables como la violencia de pareja, los problemas de salud mental de los progenitores, el consumo de alcohol o el estrés parental continuaban asociándose con peores resultados tanto en la crianza como en la salud mental de los hijos e hijas.

A partir de estos resultados, los autores concluyen que los programas de parentalidad resultan más eficaces cuando forman parte de intervenciones integrales capaces de abordar, además de las competencias parentales, otros factores de vulnerabilidad que afectan a las familias. Entre ellos destacan la atención a la salud mental, la prevención de la violencia, el tratamiento de los problemas de consumo y el apoyo frente a las dificultades socioeconómicas.

¿Qué implicaciones tiene para la intervención psicológica?

Este estudio pone de manifiesto que las dificultades familiares rara vez tienen una única causa y que, por tanto, las respuestas profesionales tampoco deberían centrarse exclusivamente en un único aspecto. La intervención psicológica en ámbitos sociales y comunitarios requiere comprender el contexto en el que viven las personas, coordinar recursos y desarrollar estrategias integrales que tengan en cuenta los determinantes sociales de la salud.

Más que cuestionar la utilidad de los programas de parentalidad positiva, esta investigación invita a reflexionar sobre la necesidad de complementarlos con actuaciones que respondan a la complejidad de las situaciones que afrontan muchas familias.


Referencia

Ward, C. L., Lake, M. T., Kleyn, L. M., Mufamadi-Mathebula, D., Parker, W., Peters, S., Dippenaar, W. y Gould, C. (2026). A community intervention to increase positive parenting: A three-year cohort study in South Africa. Psychosocial Intervention, 35, Artículo e260810. https://doi.org/10.5093/pi2026a2