El fenómeno conocido como “sharenting” (la práctica de compartir fotos, vídeos o información de menores en redes sociales) plantea riesgos importantes para la privacidad, la seguridad y la salud mental de los niños y niñas. Según la British Psychological Society (BPS) y recogido en Infocop, la intención no es culpar a los progenitores, sino fomentar un enfoque reflexivo y compasivo, priorizando siempre el bienestar emocional de los menores. Cada publicación genera una huella digital permanente, que los niños y niñas no han elegido ni comprendido completamente.

Los riesgos asociados incluyen exposición de datos personales sensibles, posibles accesos malintencionados, impacto psicológico en la autoestima y la percepción de control sobre la propia vida, así como mayor vulnerabilidad al ciberacoso o la difusión indebida de información. La evidencia científica subraya que pequeñas modificaciones en la forma de compartir pueden marcar una gran diferencia en el desarrollo saludable de los menores.

La BPS y la investigación recogida en Infocop sugieren buenas prácticas como: pedir consentimiento cuando sea posible, limitar la visibilidad de publicaciones, proteger información sensible, fomentar la conversación familiar sobre privacidad digital y revisar o eliminar publicaciones antiguas si lo solicita el menor. Estas pautas no solo reducen riesgos, sino que también fortalecen la relación familiar y ayudan a que los menores desarrollen habilidades de autonomía y seguridad digital.

Reflexionar antes de publicar es clave para proteger la dignidad, la privacidad y el desarrollo integral de los menores en un entorno tecnológico en constante cambio.

Fuente: Infocop. La British Psychological Society insta a promover la igualdad, la diversidad y la inclusión